Está muy claro que vivimos en un mundo de consumismo, donde cada día a través de la televisión, las revistas, internet, pancartas publicitarias, volantes, promociones, entre muchas otras, nos bombradean continuamente para que compremos sus productos.
Como pone el título de este blog nos enfrentamos a elegir entre marcas de alta gama versus una buena calidad, ese es el quid de la cuestión. Cómo estamos seguras que un producto de marca renombrada tiene la calidad más alta? Por los precios tan altos que nos hacen pagar esas grandes marcas, lo menos que yo me espero es que tenga buena calidad, me siente bien, no me dé alergia, tenga una mejoría en mi piel y me dé confort, pero es realmente asi? ¿cuantas veces has comprado una marca de producto que prometía mucho y cuando la probaste te sentiste engañada? Imagino que varias veces.
Siendo justa también tengo que decir que hay productos de alta gama que son excelentes, cunden mucho, te dan muy buenos resultados y la inversión inicial merece mucho la pena, en cambio a lo mejor hay un producto similar mucho más barato pero que no te dura nada y tienes que volverlo a comprar, entonces al final gastas más dinero y tiempo por haber elegido un producto más económico.
Pero volviendo a la calidad del producto, por experiencia propia puedo decir que existen muchos en el mercado que nos hacen pagar excesivamente, cuando con otro más barato obtendremos los mismos resultados y hasta mejores como por ejemplo las leches limpiadoras.
Como consumidoras tenemos que estar informadas de todo lo que compramos y en la actualidad contamos con medios como foros y blogs donde muchas mujeres narran sus experiencias y recomendaciones, hacen comparaciones, nos hablan de las novedades y eso nos da un panorma más amplio para poder elegir.
Para mi el cuidado y arreglo personal son muy importantes y a lo largo de mi vida he probado muchas marcas baratas, caras, buenas, malas, regulares y como es lógico, claro que me gustan los productos de alta gama y cuando puedo me los compro, pero eso si, previamente investigo a fondo, pido muestras para probarlos, comparo precios, consulto a amigas y entonces tomo una decisión.
Sé que cuesta un poco luchar con el deseo compulsivo de comprar porque los publicistas y especialistas en marketing hacen un trabajo fantástico y los maquillajes, cremas, perfumes nos entran por los ojos en milísemas de segundos. No obstante nosotras tenemos la última palabra y la libertad de elegir el producto que más nos conviene y que se adapte a nuestro bolsillo y a nuestras necesidades.















